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Un tribunal suizo confirma el secreto de WhatsApp en caso de despido de un empleado

Una empresa suiza debe pagar a un trabajador que despidió por los mensajes de WhatsApp en los que criticaba a su jefe, un tribunal suizo ha dictaminado que la empresa violó su derecho a la intimidad al inspeccionar ilegalmente los chats.

El Tribunal Superior de Justicia de Zúrich confirmó una sentencia del tribunal laboral inferior al decidir que la empresa, cuyo nombre no se había hecho público, abrió indebidamente los chats y realizó copias de los mismos durante una comprobación rutinaria de los teléfonos móviles comerciales de los empleados en busca de defectos y software no autorizado.

La empresa debe pagar al trabajador despedido más de 25.000 francos suizos (20.071,5 libras), según los documentos del tribunal, incluidos los gastos de la empresa que se opuso a la decisión original dictada el pasado mes de agosto, por el recurso de apelación interpuesto por la empresa.

«Se abrieron y registraron charlas específicas, sin que hubiera ninguna sospecha ni consentimiento», escribió el tribunal en su decisión de 29 páginas publicada esta semana.

«Cabe señalar que un chat de WhatsApp entre dos personas, a diferencia de las entradas de Facebook, carece de elementos que le confieran el carácter de comunicación pública».

Aunque el tribunal no dio detalles sobre los mensajes enviados a través de WhatsApp, una unidad de Facebook, la empresa acusó a la asistente administrativa de enviar a una colega mensajes sobre su jefe -con quien compartía una oficina- que equivalían a acoso sexual.

La empresa, que según documentos judiciales proporciona servicios de personal en el sector de la salud, tomó capturas de pantalla de los mensajes de WhatsApp para respaldar su decisión de despedir al empleado.

El tribunal escribió que habría sido más razonable simplemente eliminar WhatsApp si la empresa hubiera determinado que la aplicación de medios sociales violaba sus normas contra el uso personal de un dispositivo proporcionado por la empresa durante las horas de trabajo.

La empleada, que trabajó en la empresa desde 2012 hasta su despido en junio de 2017, también fue acusada de fingir una enfermedad para saltarse el trabajo, traicionar secretos comerciales e intimidar a otro trabajador.

Sin embargo, el tribunal decidió que la empresa había cruzado la línea e invadido su privacidad, la cual tenía prioridad o al menos tenía igual peso en el caso en comparación con los intereses de otros.

El tribunal decidió que «no había ninguna base legal en la normativa laboral que justificara tal búsqueda del teléfono móvil», al tiempo que añadió que la empresa todavía puede apelar ante el Tribunal Federal Suizo.

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