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La UE está tratando de arreglar su abismal política de consentimiento de cookies

El dolor de los mecanismos de consentimiento de las galletas es un problema internacional

Para muchos usuarios de Internet, las políticas de consentimiento de cookies de la UE son una experiencia agravante e inevitable cuando se navega por la web. Introducidas en 2018 como parte del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), estas notificaciones piden a los usuarios que acepten ser rastreados cuando visitan un sitio por primera vez, pero a menudo están redactadas de forma engañosa o es imposible negarse a ello. En un esfuerzo por hacer que el consentimiento de los cookies sea más consensuado, la UE ha publicado esta semana directrices actualizadas que prohíben algunas de las peores interpretaciones de estas políticas.

El mayor cambio es el fin de los «muros de cookies» que hacen que la visualización del contenido dependa del consentimiento para ser rastreado. El objetivo de la política de consentimiento de cookies es dar a la gente una libre elección en cuanto a si sus datos se recogen o no para cosas como la publicidad dirigida. Pero, como señala la UE, si un sitio web «pone en marcha un guión que bloquea el contenido para que no sea visible, excepto en el caso de una solicitud de aceptación de cookies» esto «no constituye un consentimiento válido» ya que al usuario «no se le presenta una opción genuina». Así que: no más paredes de galletas.

Otro gran cambio impide que los sitios interpreten incluso la interacción más básica como consentimiento. Algunos proveedores de sitios web, por ejemplo, interpretan el simple hecho de desplazarse por la página o pasarla por encima de ella como la aceptación de sus políticas de rastreo. La Unión Europea observa el carácter ridículo de esta posición al sugerir que si el desplazamiento puede constituir un consentimiento, también puede utilizarse para retirarlo. Y como los sitios no tienen forma de distinguir entre estas dos intenciones, el uso del desplazamiento o el swiping como sustituto del consentimiento no tiene sentido.

LOS MECANISMOS DE CONSENTIMIENTO DE LAS GALLETAS SON BIEN INTENCIONADOS PERO SE APLICAN SIN PENSAR

Estas directrices muestran que la UE es consciente de los problemas de su política de consentimiento de cookies, pero para las personas afectadas por estos mecanismos (entre las que se incluyen muchas personas que viven fuera de Europa, ya que los sitios suelen adoptar reglamentos de la RPI a nivel internacional para ahorrar tiempo o por precaución) sería un error esperar una solución rápida.

Para empezar, estas son sólo directrices destinadas a dar forma a la política nacional. La UE aprueba leyes, pero corresponde a los estados miembros hacerlas cumplir. Y la investigación ha demostrado que los sitios se burlan sistemáticamente de las leyes de consentimiento de cookies y que la aplicación es mínima en el mejor de los casos.

Además, hay muchas más formas que las paredes de cookies para confundir y engañar a los visitantes para que hagan clic en «Aceptar». Toda una gama de los llamados patrones oscuros – opciones de interfaz de usuario confusamente diseñadas – pueden engañar y coaccionar a los usuarios. Estos van desde cajas premarcadas y menús laberínticos hasta simplemente no explicar nunca qué cookies de rastreo se están colocando en el ordenador de alguien en primer lugar. Un estudio reciente descubrió que sólo el 11% de los mecanismos de consentimiento de las cookies «cumplen los requisitos mínimos [de] la legislación europea».

Con estos problemas, va a pasar un tiempo hasta que los mecanismos de consentimiento de las galletas se arreglen, si es que alguna vez lo hacen. Tal vez tuvo que negociar uno incluso para leer esta historia, en cuyo caso, nos disculpamos. Pero esperemos que derribar las paredes de las galletas sea un primer paso en una mejor dirección.

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